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Un mensaje de nuestra fundadora

De la Soberbia Espiritual al Milagro: El Camino de Fe de Marcela Sánchez

Marcela Sánchez jamás imaginó que su vida tomaría un giro tan radical. Tras enfrentar una serie de complicaciones médicas y someterse a varias cirugías debido a una grave afección en su columna, se vio al borde de la desesperación. Sin embargo, en medio del dolor físico y emocional, ocurrió algo extraordinario: un embarazo gemelar, casi imposible dada su condición médica, y un encuentro profundo con Dios, transformaron su existencia. Esta es la historia de su lucha interna, de una fe capaz de mover montañas, y de cómo su camino espiritual la condujo a crear un proyecto de ayuda a los demás: la Fundación "Amor que Salva".


La lucha contra el dolor físico y emocional


Marcela Sánchez no era ajena al dolor. Su vida había sido marcada por problemas de columna que requirieron múltiples cirugías, tratamientos y terapias. A pesar de estar rodeada de médicos y especialistas, su cuerpo no respondía de la forma en que ella esperaba. Las secuelas de las intervenciones la dejaron con dolor crónico, y en medio de ese sufrimiento, un sentimiento de impotencia comenzó a invadirla.

Sin embargo, lo que realmente la afectó no fue solo el dolor físico, sino también una batalla interna con su fe. Marcela había comenzado a pensar que, como una mujer de fe, todo debería salir bien para ella. Pensaba que su devoción debía ser correspondida con la bendición de Dios. Y cuando el sufrimiento se alargaba, comenzó a cuestionarse si realmente tenía un propósito divino en medio de su tormenta. Su fe se transformó en una soberbia espiritual: "Si sirvo a Dios, Él debe darme lo que pido."

 

Un embarazo improbable: Un milagro en medio de la adversidad


En medio de sus batallas internas, un giro inesperado sucedió. Marcela, en un momento de vulnerabilidad, decide hacer una consagración a la Virgen de Guadalupe, pidiendo por algo que no creía posible: ser madre nuevamente. Después de años de pensarlo, tras una conversación con su esposo sobre no tener más hijos, la pequeña Luciana, su hija mayor, le pidió que tuvieran más hermanos. Marcela, tocada por esta súplica, se entregó a la Virgen y pidió por la gracia de poder ser madre nuevamente.


Lo que ocurrió después parece sacado de una historia de milagros. Un día, Luciana le dijo: “Mamá, estás embarazada.” Marcela, incrédula, le respondió que eso no podía ser posible. Sin embargo, la pequeña insistió con una seguridad que desconcertó a todos. Y, contra todo pronóstico médico, Marcela descubrió que estaba esperando un bebé. Su hija, que nunca se equivocó en su intuición, había predicho un milagro.


El Embarazo Gemelar y los Desafíos


A medida que avanzaba el embarazo, el panorama se volvía más desafiante. El embarazo de alto riesgo se complicó aún más cuando, en una ecografía, el médico les reveló que no esperaban solo un bebé, sino dos: gemelos. Para Marcela y su esposo, esta noticia fue un golpe de sorpresa. Un embarazo gemelar en su condición era arriesgado, tanto para ella como para los niños.

Los médicos fueron claros: Marcela debía prepararse para lo peor. Mientras tanto, las complicaciones físicas continuaban. La parálisis facial que sufrió en la semana 24 de embarazo le agregó una capa más de sufrimiento, pero nunca perdió la esperanza. A pesar del dolor y las dificultades, se aferró a su fe, recordando que todo estaba en manos de Dios.


La fe de Marcela fue probada, pero también fortalecida. Durante esos momentos difíciles, ella experimentó una conexión profunda con la Virgen María, sintiendo su presencia constante en cada paso del proceso.


Renacer en la fe: El encuentro espiritual que cambió su perspectiva

Uno de los momentos más impactantes en su camino fue la introspectiva crisis espiritual que vivió. Después de su parálisis facial, Marcela comenzó a cuestionarse aún más su relación con Dios. Se sentía frustrada por la repetida prueba que enfrentaba, pero fue en ese quebranto donde verdaderamente encontró su fe. Fue un encuentro con Dios que la llevó a comprender que su sufrimiento no era un castigo, sino un llamado a la humildad.


A través de estos momentos de crisis, Marcela entendió que la fe no debe ser condicionada a nuestras propias expectativas. Aprendió que ser cristiano no se trata de recibir solo bendiciones, sino también de aceptar las pruebas con la certeza de que todo tiene un propósito divino.


El Mensaje de Marcela

Marcela invita a todos a abrir su corazón a Dios, a no esperar que la vida les dé una crisis para empezar a buscarlo. En sus propias palabras: "No esperen a llegar al fondo del abismo para acercarse a Él. La fe debe ser una búsqueda diaria, una relación que se construye poco a poco."


Marcela también nos recuerda la importancia de orar por aquellos que dedican su vida al servicio de los demás, como los sacerdotes y las monjas, quienes muchas veces no reciben el reconocimiento que merecen. “Ellos son humanos, como nosotros. Necesitan nuestras oraciones, nuestro apoyo.”


Fe, esperanza y la lucha por la vida

El camino de Marcela Sánchez es una historia de fe, milagros y sacrificio. Su testimonio es una prueba viviente de que, incluso en los momentos más oscuros, la fe puede iluminar nuestro camino. Desde sus dificultades personales hasta la creación de la Fundación “Amor que Salva”, Marcela ha encontrado su propósito en ayudar a los demás, mostrando a todos que, a través de la fe y la acción, podemos transformar nuestras vidas y las de quienes nos rodean.


Marcela Sánchez es un ejemplo de que la verdadera fe no es la que solo busca bendiciones, sino la que se mantiene firme en medio de las adversidades, entregando todo a Dios. Su historia nos inspira a recordar que, en las pruebas de la vida, siempre hay un propósito divino esperando ser revelado.

 

 
 
 

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